Resiliencia Infantil e indicadores de buenos tratos de los padres con sus hijos y con sus hijas

peq-barudy-1[1]UNA PARENTALIDAD COMPETENTE Y LOS BUENOS TRATOS EN FORMA DE ACCIONES, ACTITUDES Y COGNICIONES QUE BUSCAN EL BIENESTAR DEL NIÑO O NIÑA SON LOS CIMIENTOS DE LA RESILIENCIA PRIMARIA.

Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan recogen una serie de indicadores de la relación de buenos tratos de los padres con sus hijos:

  • “Los madres y padres competentes ofrecen a sus hijos un apego seguro y reaccionan con empatía frente a las demandas de satisfacción de sus necesidades, pero al mismo tiempo mantienen la “dominancia” o, en otras palabras, la autoridad necesaria para protegerles y educarles.
  • La proximidad física, las manifestaciones afectivas y las demostraciones de ternura son vividas placenteramente.
  • Los padres tienen un sentimiento de echar de menos a su hijo o hija cuando está lejos o ausente, pero son capaces de respetar sus procesos de autonomía.
  • Demuestran explícitamente la alegría y el placer de su presencia. Sonríen, favorecen contactos físicos con él y se dan tiempo no sólo para hablar, sino también para conversar con sus hijos e hijas.
  • Manifiestan interés y placer al descubrir cómo sus bebés se comunican con el entorno. Por ejemplo, sonreír, seguir con la mirada, balbucear, llorar para obtener lo que necesitan.
  • Les emociona constatar los esfuerzos que hacen para avanzar en el desafío de su desarrollo. Por ejemplo, tratar de moverse en la cuna, intentar sentarse, los ensayos antes de alcanzar la posición bípeda o caminar…
  • Más tarde se interesan por la emergencia de la palabra en sus hijos, no sólo de lo que dicen, sino también las explicaciones que se construyen sobre lo que van descubriendo y sobre los interrogantes que se plantean.
  • Les protegen en situaciones de peligro y previenen los riesgos inútiles organizando su entorno.
  • Son sensibles a su sufrimiento emocional.
  • Los padres conocen a su hijo: sus gustos, sus intereses, sus amigos, sus costumbres, etcétera.
  • Los padres no sustituyen a sus hijos e hijas, ni les dejan solos por el éxito profesional, por poseer bienes materiales o por sus aficiones deportivas.
  • Los hijos e hijas tienen un importancia trascendental en sus vidas, y, por esto son capaces de respetar sus procesos de diferenciación, acompañándoles en los momentos de progreso y de regresión”.